Cómo ampliar la recarga de vehículos eléctricos cuando la conexión a red es limitada

La electrificación de flotas, parkings y centros logísticos aumenta la demanda de potencia. Sin embargo, la conexión eléctrica disponible no siempre permite instalar tantos cargadores —o de tanta potencia— como necesita la actividad.

Ampliar la acometida puede requerir tiempo, inversión y obras. En algunos casos, una batería industrial puede complementar la conexión existente: almacena energía y la entrega cuando coinciden varios vehículos cargando o aumenta la demanda del edificio.

El reto: más cargadores que potencia disponible

Imaginemos una instalación con varios puntos de recarga y una conexión eléctrica con capacidad limitada. Si todos los vehículos cargan a la vez, la demanda puede superar la potencia disponible o coincidir con los momentos de mayor consumo del edificio.

La gestión dinámica de potencia permite repartir la capacidad disponible entre los cargadores. Pero, si se necesita más potencia de la que puede ofrecer la conexión, gestionar el reparto no basta por sí solo. Ahí puede entrar en juego un sistema de almacenamiento.

Cómo ayuda un BESS a la recarga de vehículos eléctricos

Un BESS (Battery Energy Storage System) almacena energía y la pone a disposición de la instalación cuando hace falta. En una infraestructura de recarga, puede complementar la energía suministrada por la red en los momentos de mayor demanda.

El sistema puede cargarse desde la red en periodos adecuados o aprovechar excedentes de una instalación fotovoltaica, según el diseño y la estrategia de control. Después, entrega parte de esa energía para ayudar a cubrir los picos de consumo.

En la práctica, la batería puede ayudar a:

  • Dar servicio a varios vehículos en periodos de alta demanda.
  • Reducir los picos de potencia que recibe la instalación desde la red.
  • Aprovechar mejor la energía solar producida en las horas de mayor generación.
  • Coordinar la recarga con otros consumos del edificio o de la empresa.

El resultado depende del perfil de uso, la potencia de conexión, la capacidad de la batería y la estrategia de gestión. Por eso, no conviene dimensionar el sistema atendiendo solo al número de cargadores.

Batería, cargadores y gestión energética: un sistema coordinado

Para que la solución funcione, el almacenamiento debe integrarse con los cargadores, la conexión eléctrica y, cuando exista, la instalación fotovoltaica. Un sistema de gestión energética puede supervisar estos elementos y decidir cómo distribuir la energía disponible.

Por ejemplo, puede priorizar la recarga de una flota antes de una hora de salida, limitar la potencia de los cargadores cuando el edificio alcanza un pico de consumo y utilizar la batería para complementar la energía disponible.

La estrategia depende de la actividad. Un parking público, una flota logística y un hotel tienen horarios, tiempos de estancia y necesidades de carga diferentes. El sistema debe diseñarse a partir de esos patrones.

Cómo dimensionar el almacenamiento para una instalación de recarga

Antes de elegir la capacidad de la batería o la potencia del sistema, es importante analizar los datos de la instalación:

  1. Potencia disponible en la conexión: cuánta potencia puede utilizarse sin afectar a otros equipos.
  2. Consumo actual del edificio: especialmente los máximos de potencia y cuándo se producen.
  3. Uso previsto de los cargadores: número de vehículos, horarios de llegada y salida, y energía que necesita cada vehículo.
  4. Producción fotovoltaica: si existe, cuánta energía genera y en qué momentos coincide con la demanda.
  5. Objetivo del proyecto: aumentar la capacidad de recarga, reducir picos, aprovechar excedentes solares o combinar varios objetivos.

Estos datos permiten evaluar si el almacenamiento es adecuado y comparar la inversión con otras alternativas, como ampliar la conexión, añadir una gestión dinámica de carga o modificar los horarios de recarga.

¿En qué instalaciones puede tener sentido?

El almacenamiento puede ser una opción a estudiar cuando la actividad necesita más potencia durante periodos concretos y la conexión existente limita la recarga. Algunos ejemplos son:

  • Flotas de empresa, con varios vehículos que deben estar disponibles a una hora determinada.
  • Centros logísticos, donde la recarga coincide con turnos y operaciones de carga.
  • Parkings, que necesitan atender varios vehículos durante las horas de mayor ocupación.
  • Hoteles y centros comerciales, donde la recarga se suma al consumo habitual del edificio.
  • Instalaciones con energía solar, que quieren aprovechar mejor la producción propia.

Cada caso requiere un análisis específico. La batería no sustituye automáticamente a una ampliación de red ni garantiza por sí sola un ahorro determinado. Su utilidad depende de las necesidades de potencia, el uso de la instalación y el coste total del proyecto.

Qué valorar antes de invertir

Además de la capacidad y la potencia de la batería, conviene revisar la integración con los cargadores y el sistema fotovoltaico, la estrategia de operación, la escalabilidad y el soporte técnico. También es necesario estudiar cómo se utilizará la batería y con qué frecuencia, porque esos factores influyen en su rendimiento económico y operativo.

La decisión debería basarse en mediciones y escenarios de uso, no solo en una estimación del número de cargadores que se quiere instalar.

Recarga y almacenamiento, una planificación conjunta

Cuando la conexión disponible limita el crecimiento de una infraestructura de recarga, un BESS puede complementar la energía de red y ayudar a gestionar los periodos de mayor demanda. Para valorar si compensa, hay que estudiar juntos los cargadores, el consumo del edificio, la producción solar y los horarios de uso.

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